En cada encuentro que Banfield sostiene contra su eterno rival, Lanús, se evidencia la profundización de sus estrategias tácticas. Estos partidos, cargados de rivalidad y emoción, se convierten en escenario de prueba para el enfoque del equipo.

Un aspecto destacado es la capacidad de adaptación del entrenador. A menudo ajusta el esquema táctico para neutralizar las fortalezas de Lanús, creando oportunidades para explotar sus debilidades. Un ejemplo fue en el último derby, donde Banfield utilizó un 4-3-3, logrando dominar el medio campo, lo que resultó crucial para el desempeño del equipo.

Santiago Esquivel fue fundamental en esta ocupación de espacios y en la creación de juego, asistiendo a sus compañeros en la delantera. A lo largo del partido, Banfield mostró un juego más fluido y cohesionado, lo que generó varias ocasiones de gol, aunque terminaron el partido con un empate.

El ambiente durante estos derbys es electrizante. El Estadio Florencio Sola vibra con los cánticos de los aficionados donde cada jugada se vive intensamente. Esto no solo impulsa al equipo, sino que también refleja la pasión que hay en Banfield.