Bajo el liderazgo del nuevo director técnico, Banfield ha comenzado a mostrar una evolución táctica notable que va más allá de sus resultados en la liga. Su enfoque estratégico ha permitido que el equipo no solo defienda mejor, sino también que ataque con más eficacia. Esta transformación busca que cada jugador comprenda su rol en el esquema del juego.

Uno de los componentes clave de esta nueva táctica es la presión alta en el campo contrario. Banfield intenta recuperar la pelota lo más cerca posible del arco rival, lo que ha llevado a que los jugadores adopten un enfoque más agresivo y proactivo. Esto ha mejorado no solo la cohesión del equipo, sino también la confianza de los jugadores en sus habilidades individuales y colectivas.

La incorporación de jugadas específicas de entrenamiento para cada posición ha sido fundamental en esta evolución. Cada jugador, desde el portero hasta los delanteros, ha recibido instrucciones claras sobre cómo actuar en diferentes situaciones del juego. Esto ha llevado a una mejor interpretación del juego y una mayor capacidad para responder a los imprevistos durante los partidos.