Bajo un cielo nublado, Banfield se preparó para enfrentar a su eterno rival, Lanus, en un partido lleno de emoción y tensión. El plan táctico del entrenador fue muy claro: mantener la solidez defensiva y aprovechar los espacios. A lo largo del primer tiempo, se vio cómo Banfield empleaba una línea de cuatro defensores, con I. Abraham y J. Alfaro concentrándose en los atacantes de Lanus.

El mediocampo también jugó un papel crucial, donde T. Adoryán y Santiago Esquivel fueron responsables de la transición entre defensa y ataque. Su trabajo permitió que Banfield controlara gran parte de la posesión del balón y, aunque no lograron concretar en el primer tiempo, el dominio se notaba claramente.

En la segunda mitad, Banfield realizó modificaciones claves, haciendo que su estrategia fuera más ofensiva. F. Álvarez y F. Anselmo entraron para aumentar la presión sobre la defensa de Lanus. La dupla resultó en varias ocasiones claras, siendo un testimonio del enfoque del club por no ceder ante un competidor acérrimo.

La clave del juego fue el equilibrio en el equipo: pese a la búsqueda del gol, nunca se descuidó la defensa. Esta estructura táctica, que prioriza ser difíciles de vencer, es lo que podría llevar a Banfield a una posición más competitiva en la liga si logran afinar su ejecución en los partidos venideros.